Las RRPP tienen que ver con la gestión de la reputación y no hay nada como buenas Relaciones Públicas para ayudar a su negocio. Muchas personas y empresas lo saben. Bill Gates dice que gastaría el último dólar que le quedara en RRPP, y Sir Richard Branson cree que una buena historia de Relaciones Públicas es más efectiva que un anuncio en primera plana.

Las RRPP son una herramienta poderosa que impregna todos los aspectos de nuestras vidas e influyen en nuestros hábitos de compra, opciones de estilo de vida y decisiones políticas. Las Relaciones Públicas tienen el potencial de construir o derribar un negocio o emprendedor, y es considerado una industria de 15 mil millones de dólares.

Algunas personas creen que todas las RRPP son buenas, incluso cuando son malas. Pero eso no es verdad. No todas las Relaciones Públicas son buenas Relaciones Públicas. Las malas RRPP tienen consecuencias de largo alcance y dañan la reputación enormemente. Cuando una empresa tiene una mala reputación, ya sea que surja como resultado de un escándalo corporativo, un servicio al cliente deficiente o empleados insatisfechos, es más difícil hacer negocios. No sólo tienes que reparar tu reputación de alguna manera, sino que también es más difícil atraer y retener clientes y empleados, sin mencionar otras partes importantes como los inversores. Todo esto aumenta el coste de hacer negocios, lo que hace que tener éxito y ser rentable sea aún más difícil.

Las cosas pueden salir mal aunque no lo queramos, entonces, ¿qué puedes hacer si y cuándo eso sucede? ¿Cómo puedes evitar las Relaciones Públicas no deseadas? Y, si te encuentras en una situación peliaguda, ¿cómo puedes corregir la situación?

Regla 1

La primera regla es recordar siempre a Warren Buffet cuando dijo: «Se necesitan 20 años para construir una buena reputación y cinco minutos para arruinarla. Si piensas en eso, harás las cosas de forma diferente». Nunca te olvides de esa frase, tenla siempre presente.

Regla 2

La segunda regla es cultivar continuamente la reputación correcta. ¿Eres ético y transparente? ¿Dónde te sitúas con la confidencialidad comercial? ¿Mantienes altos niveles de integridad? ¿Haces lo que dices que vas a hacer para que otros sepan que pueden confiar en tu palabra? ¿Eres miembro de algún organismo profesional, ya que a menudo estos pueden actuar como un sello de aprobación?

Regla 3

Elija la agencia de Relaciones Públicas adecuada. Si no tienes un equipo interno de RRPP y optas por elegir una agencia, asegúrate de elegir la adecuada para ti. ¿Aprueba tu ética? ¿Confías en que te entiendan a ti y a tu empresa? ¿Tienen las competencias que necesitas? Asegúrate siempre de que cualquier información que ofrecen a los medios sea precisa y verdadera.

Regla 4

A veces las cosas pueden salir mal, por lo que es bueno saber cómo gestionar los problemas y las crisis si es necesario, así que asegúrate de que tu equipo interno o agencia esté preparada. Si te encuentras en una situación complicada en materia de RRPP, asegúrate de poder responder adecuadamente. Pueden surgir mala reputación cuando, por ejemplo, falla un producto, servicio o evento, cuando hay una violación de seguridad o confidencialidad, o cuando un miembro del equipo se comporta de forma inapropiada y llega a oídos del público. Esto significa tomar medidas adecuadas para gestionar la crisis y disculparse, iniciar investigaciones a través de un bufete de abogados si es necesario, tal vez despedir o suspender a los miembros del personal en cuestión. Lo más importante es que se tomen todas las medidas necesarias para remediar la situación y comunicar los pasos que se están tomando.

Regla 5

Asegúrate de cumplir con las leyes y regulaciones vigentes, como el RGPD. El coste del incumplimiento de estas leyes es lo suficientemente alto como para arruinar un negocio.

Aunque todas las empresas intentan evitarlo, hay momentos en que puede pasar algo malo sin querer. Por esta razón, tener un equipo de RRPP eficaz es esencial.